
Mi amiga Elena (mamá de Zoe y pareja de Dorian, tatuador con honores nicaragüense, el jueves pasaré por sus manos), me recomendó un libro "clave" para mujeres (y hombres), para colocarlo en la mesilla de noche, para ojearlo siempre que dudes.
Huyendo de lecturas tipo auto-ayuda (no gracias, nada que ver), ayer por la noche, tumbada en la hamaca, copa de vino blanco, cigarrillos rubios, estrellas luciérnagas, deboré las 110 páginas de su formato internet.
Y quería compartirlo con N de Nikita, guardarlo en su blog, para que un día (que sin duda llegará) pueda leer a su lado y disfrutarlo tanto como ayer lo pude disfrutar yo (pegadita a ese yo que deseo re-encontrar).
Este libro termina con una frase que permanecerá por mucho tiempo en mis sentidos "que nos aliente saber que no hay modelos ni plazos, ni hay un tiempo fijado para llegar a la meta. Sólo nos toca caminar".
Os invito a su lectura.