De toda duda.
Hoy, a las puertas de cumplir 33 años, N de Nikita me hace seguir adelante.
Sus derechos me impulsan a cumplir como madre.
Su capacidad de hacerme olvidar y su mano en mi costado, son reflejo de que todo, antes o después, tiene que salir bien.
Hace años, 2 para más exactos, me veía ahí, sentada en esa silla, disfrutando de la calma del corazón, de la isla pequeña de Corn.
Mañana, será un año más, para este cuerpo menudo, cargado de responsabilidades.
Se avecina complicado, un tanto turbulento, pero al mismo tiempo, sin dudarlo, completo.
Y te lo debo a tí, N, mi letra favorita del abecedario.













