De guardería. 8 horas. N de Nikita entre iguales. Una jornada laboral completa. Pero a diferencia de los adultos (o a diferencia de su madre), a las 5.30 pm no hubo forma de despegar sus pies ventosa. eLLa no quería volver a casa. Mi letra favorita del abecedario salió la última, asegurándose, uno a uno, que sus amigos no eran olvidados y sus mamás llegaban a liberarles. Una vez en casa (6 pm), en su spa particular, mi Yemanja (reina de las aguas), inundó la terraza, pues quizás recordó que la danza es una reproducción del movimiento de las oolas del mar...





